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Uno de los objetivos del Máster de Alto Rendimiento en Fútbol en MBP School of Coaches, es que cada alumno salga de aquí con su propio modelo de juego. Creado detalladamente, desde el inicio hasta el final, e incorporando y plasmando todos y cada uno de aquellos nuevos aprendizajes obtenidos durante las 16 semanas de inmersión futbolística.

El modelo de juego propio lo creamos con todas esas ideas y herramientas nuevas pertenecientes a todas las dimensiones del entrenador, pero es imprescindible que tenga una parte muy personal. Una parte de qué soy, de dónde vengo y a dónde quiero llegar. Una parte de experiencias propias, de ideologías, creencias, valores y emociones en la forma de ver y sentir el fútbol.

Modelo de Juego

 

Últimamente escuchamos demasiado de vez en cuando a través de los medios de comunicación o redes sociales, personas externas al cuerpo técnico juzgando la forma de jugar de un equipo. Como bien dicen, siempre “somos el mejor entrenador del equipo que no entrenamos”.

Estaremos de acuerdo que podemos valorar si la estructura del equipo es adecuada o no en cada fase y momento del juego, los jugadores que desarrollan esa idea, los cambios realizados por el entrenador, etc. Pero la parte que creemos que es innegociable, es la de identidad del equipo. 

Esta identidad del equipo, va estrechamente relacionada con la esencia del entrenador y en cómo adapta esa forma de entender y vivir el fútbol en el contexto determinado en el que se encuentra. Esta idea, vaya en concordancia o no con lo que sentimos o creemos desde fuera, no la podemos desmerecer o infravalorar.

La razón es muy simple: cada entrenador debe jugar el fútbol que siente dentro, ya que sino estará traicionando sus valores y estará perdiendo coherencia, seguridad y potencia en el mensaje a sus jugadores. No podemos pedirle a Simeone que juegue como Guardiola, ni a Guardiola que juegue como Simeone.

No podemos venderle de la misma forma una idea de juego que no es nuestra a nuestro equipo, que uno que sale de nuestro interior. Esta capacidad de convencer al jugador, de compartir entrenamientos, charlas, análisis macro o micro de los partidos jugados etc. pierde potencia y coherencia.

Siempre es bueno ver y escuchar otras perspectivas para poco a poco ir mejorando y evolucionando nuestro modelo de juego, pero no debemos permitir que una racha de resultados negativos en competición o presiones externas hagan dudar de nuestra forma de entender el fútbol.

Teniendo en cuenta esto, es entonces imprescindible para el entrenador de alto rendimiento, desarrollar competencias de análisis de juego y reflexión para no caer en la tentación, y tener la capacidad de identificar y amoldar todos aquellos aspectos de la estructura equipo (principios, sub-principios, escenarios, etc) para poco a poco, sin traicionar nuestras ideas, estemos cada día más cerca del éxito.