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En MBP, creemos esencial tener conocimiento de cómo realizar un buen entrenamiento táctico o, dicho de otra forma, un buen entrenamiento de preferencia cognitiva. A continuación argumentaremos por qué y cuáles son las 5 claves para realizarlo correctamente.

Las estructuras del jugador

El ser humano es considerado como un organismo constituido por estructuras que interaccionan dinámicamente entre sí con la finalidad de evolucionar y que, un pequeño cambio en alguna de ellas, afectará directamente al resto (Seirul·lo, 2002). 

Como consecuencias de este tipo de enfoque, el jugador de fútbol también estará compuesto por una serie de estructuras, estando estas directamente relacionadas con los factores determinantes del rendimiento en el fútbol: 

Estructuras Fútbol

 

Por qué entrenamiento táctico?

Durante un partido de fútbol cada jugador está alrededor de un 90% del tiempo de juego sin establecer contacto con la pelota. Esta cifra nos deja entrever que el fútbol es un deporte de preferencia táctica. 

Esta preferencia táctica se hace evidente cuando observamos un partido de fútbol y vemos que las acciones del juego sin balón resultan inevitables y que todas las otras acciones, ya sean técnicas o físicas, están también condicionadas por aspectos tácticos (relación entre compañeros, adversarios, pelota, defensa/ataque). 

Por lo tanto, si determinamos que el futbol es un deporte de preferencia táctica, nuestro objetivo durante los entrenamientos será influir tanto como podamos sobre la estructura cognitiva.

Las 5 claves de un buen entrenamiento de preferencia cognitiva

  1. Tener claro qué quiero entrenar. Parece obvio, pero es muy importante. Si queremos realizar un entrenamiento de preferencia táctica, debemos escoger correctamente el contenido táctico que deseamos trabajar, y tener claras las consignas que deseamos de los jugadores.
  2. Diseñar tareas globales. Si queremos que la tarea sea de preferencia táctica, deberemos dar cabida a la decisión del jugador sin excesivas restricciones o acciones analíticas y que aparezcan todos los elementos principales de la competición para que tenga mayor transferencia a la realidad.
  3. Adaptar el contexto de la tarea. Para que aparezca la situación que deseamos trabajar, deberemos contextualizar los elementos implicados como tiempo, espacio, densidad, normativas, etc. Sin afectar directamente al rol que soporta el objetivo principal de la tarea, sino controlando todo lo que le rodea.
  4. Lanzar preguntas, no órdenes. Para conseguir que el jugador reflexione sobre lo que está ocurriendo a su alrededor y pueda encontrar una respuesta óptima a la situación que se le presenta y que suponga un aprendizaje significativo, deberá ser a través de preguntas que lo guíen, no de órdenes que intentaran seguir pero desconocerán el por qué deben actuar así.
  5. Utilizar refuerzos y feedbacks. Para reforzar la conducta que deseamos, será importante dar refuerzos durante la tarea. También será muy importante, realizar feedbacks después del entrenamiento para asegurarnos que lo que queremos de los jugadores se ha entendido en cuanto cómo, cuando y por qué deseamos ése comportamiento.

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