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En el post de hoy vamos a ver cuál es el papel del analista en el fútbol profesional actual y como afecta en la preparación del plan de partido. Cuántas veces habremos escuchado la frase de: “Mi equipo no cambia la forma de jugar por enfrentarnos a un rival o a otro, que se adapte el rival a nuestra forma de jugar”. Parece una reflexión sabia y valiente a la vez, pero que en la realidad del fútbol de alto rendimiento, no tiene demasiado sentido.

Cuando hablamos de la preparación de un plan de partido en el fútbol de alto rendimiento, debemos tener claras algunas ideas antes de pronunciar afirmaciones como la anterior, de juzgar planteamientos ajenos, o de preparar nuestro propio plan de partido para el próximo fin de semana. Analizar al rival y adaptar aspectos del juego de tu equipo, no es de equipo pequeño, sino de equipo inteligente que da un paso más hacia la posibilidad de ganar.

Para argumentar esta idea, vamos a intentar exponer algunas ideas:

El modelo de juego no se toca

Cuando hablamos de analizar al rival para preparar nuestro plan de partido en función de lo que veamos, no significa que vayamos a cambiar el modelo de juego del equipo al completo, ni mucho menos. Es más, el modelo de juego, si está bien definido, estructurado y entrenado previamente a nivel de principios, sub-principios de juego y de escenarios entre otros, nuestro equipo ya conocerá qué hacer a nivel de intenciones tácticas grupales y colectivas en cada fase y momento del juego, y como hacerlo cuando lo que queremos proponer no es posible por lo que plantea el rival.

¿Qué es lo que adaptamos entonces?

El trabajo del analista o scouter en el estudio del rival, no es otro que analizar su estructura, su dinámica, sus fases y momentos del juego y su estrategia para conseguir identificar aquellos puntos clave que pueden marcar la diferencia de un partido, requieran de algún pequeño ajuste del propio equipo o tan solo a nivel de idea y conocimiento del rival.

Cambiar el sistema de juego o estructura del equipo en alguna fase y momento del juego para aprovechar mejor intervalos del rival, reforzar alguna zona del campo, etc., no es renunciar a tu idea de juego. Renunciar a la idea sería cambiar por completo los principios de juego del equipo, y eso no va a ocurrir. No adaptamos el qué, sino el cómo.

¿Para qué son necesarias estas adaptaciones?

Estas adaptaciones o ajustes del plan de partido en el propio equipo, no deben ser para otra cosa sino para prevenir los potenciales del equipo rival, y sacar provecho de sus puntos débiles. 

En un deporte tan complejo como el fútbol, jugado en un espacio tan grande, con 22 jugadores gestionando un solo balón, es muy difícil que el equipo rival maneje a la perfección todos los espacios o acciones de juego. Como la metáfora de la manta corta, si te tapas la cabeza se te destapan los pies y a la inversa. 

Imprescindible entonces el papel del scouter o analista para saber encontrar esas ventajas espaciales, numéricas, cualitativas o de comportamientos en el juego del rival en dinámico o en ABP, y conocer cómo explotarlas para acercarnos un poquito más a la victoria.