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Como todo en esta vida, la formación de los entrenadores de fútbol es algo básico para el correcto desempeño de la profesión. Muchas veces, esto es algo que no se le da el valor que merece desde un punto de vista externo. Para hacernos una idea de la importancia que tiene, vamos a poner un símil en otros contextos de la vida: 

  • ¿Quién queremos que atienda a nuestros hijos cuando están enfermos: una persona que se ha graduado en medicina, o una a quien le gusta hacer de médico? 
  • ¿Quién preferimos que haga de profesor de matemáticas a nuestros hijos, un profesor con un máster en la materia, o alguien a quien tan solo le gusta los números pero no tiene formación?

En el deporte, y en concreto en nuestro caso en fútbol, deberíamos darle el mismo valor al entrenador que invierte tiempo, dinero, esfuerzo e ilusión en formarse, aunque muchas veces no lo hacemos por desconocimiento. 

Queda evidente entonces, que para un buen desarrollo del niño/a como futbolista y como persona y teniendo como objetivo el desarrollo de jugadores autónomos e inteligentes, es necesario tener conocimiento y dominio de ciertos aspectos que a lo largo de nuestros estudios y experiencias nos han demostrado que son imprescindibles en el desempeño del entrenador en etapas formativas.

Formación Fútbol Base

Estos 4 pilares claves son los siguientes:

1. Planificación y Programación

No podemos permitirnos entrenar los contenidos que nos parezcan con nuestros jugadores, sin tener en cuenta criterio alguno y guiándonos tan solo por nuestro instinto.

Para saber QUÉ entrenar en cada momento y en cada grupo de jugadores, es imprescindible conocer las teorías de desarrollo cognitivo del jugador, y tener estrategias para identificar en qué etapa se encuentra cada uno de ellos estableciendo un criterio fundamentado relacionando al jugador con el juego. 

Esto nos permitirá entender qué contenidos de entrenamiento son capaces de comprender nuestros jugadores, y CUÁNDO deberemos entrenarlo. Así, evitaremos caer en el error de querer enseñarles algo que ya dominan, o algo que aún no son capaces de interiorizar.

2. Metodología

Otro pilar clave en el desarrollo de nuestros jugadores en etapas formativas es la metodología utilizada, o el CÓMO entrenar a nuestros jugadores.

Para ello, será imprescindible conocer qué tipo de tareas facilitan el desarrollo de ciertos contenidos, cómo el entrenador se debe dirigir a sus jugadores, qué estilos de enseñanza existen y en qué momento de la tarea utilizamos cada uno, de qué forma podemos individualizar y personalizar el entrenamiento del jugador, introducción y trabajo de valores a través del fútbol, etc.

Todo ello, pensando siempre en adaptar el juego al niño, y no el niño al juego.

3. Preparación Física

Otro pilar básico en el desarrollo del jugador, ya que no sólo es importante desarrollar al jugador a nivel cognitivo, sino también a nivel físico o motriz. 

Es importantísimo entonces, conocer las bases del desarrollo motriz del jugador en función de su etapa de maduración, y todas las estrategias que tenemos disponibles para un correcto y sano desarrollo de nuestros jugadores, con el objetivo siempre de proporcionar una base sólida al jugador que le permita ejecutar eficaz y eficientemente todas aquellas acciones en las situaciones a las que está continuamente sometido durante el juego.

4. Análisis del juego

Por último, no sólo es importante conocer todos estos aspectos del entrenamiento, aplicarlos y con esperanza esperar que estén dando sus frutos, sino tener herramientas de evaluación constantes que nos permitan tener seguridad sobre si lo que se está entrenando y de la forma en que se está haciendo está siendo de forma significativa.

Esto es importantísimo saber analizarlo tanto a nivel individual (jugador) como a nivel colectivo (equipo), y no caer en el común error de evaluar los aprendizajes de nuestros jugadores únicamente en base a resultados de los partidos del fin de semana. Esta habilidad es lo que realmente nos va a asegurar que vamos por el buen camino, y que nuestros jugadores están en buenas manos.